Devanadora de lana manual: cómo elegirla bien

Devanadora de lana manual: cómo elegirla bien

Si compras lana en madeja, hay un momento que conoces bien: abres esa madeja preciosa, te dispones a tejer y, antes de dar la primera vuelta, necesitas convertirla en un ovillo. Ahí es donde entra la devanadora de lana manual. No es la herramienta que enrolla el hilo (esa es la ovilladora), sino la que sujeta la madeja abierta y permite que el hilo salga ordenado, sin enredos ni tirones, mientras tú o la ovilladora hacéis el trabajo de enrollar.

La confusión entre devanadora y ovilladora es una de las más frecuentes en el mundo de las labores. Y no es un detalle menor, porque son herramientas distintas que cumplen funciones complementarias. Entender qué hace cada una te ayuda a decidir cuál necesitas realmente y a preparar tus hilos de la forma más eficiente antes de sentarte a tejer.

¿Qué es una devanadora de lana manual y para qué sirve?

Una devanadora de lana manual es una estructura con forma de paraguas desplegable que se fija al borde de una mesa mediante un tornillo de sujeción. Su función es sostener la madeja abierta y mantenerla en tensión mientras el hilo se va desenrollando. Al girar libremente sobre su eje, la devanadora alimenta de forma constante y fluida la hebra hacia tus manos o hacia una ovilladora.

El punto clave es este: la devanadora no enrolla el hilo ni forma el ovillo. Lo que hace es sujetar la madeja para que el proceso de ovillado sea limpio, rápido y sin nudos. Piensa en ella como el soporte que sustituye a los brazos de otra persona, al respaldo de una silla o a tus propias rodillas cuando intentas desenrollar una madeja sin ayuda.

Las devanadoras suelen tener varillas o clavijas ajustables que permiten adaptarse a diferentes diámetros de madeja. Esto es importante porque no todas las madejas tienen el mismo tamaño: una madeja de algodón sport de 50 g ocupa mucho menos que una de lana gruesa de 200 g. El ajuste correcto garantiza que el hilo quede tenso, pero sin exceso de presión, y que gire de forma uniforme al tirar.

Devanadora y ovilladora: dos herramientas distintas que trabajan juntas

La diferencia es sencilla una vez que la entiendes. La devanadora sujeta la madeja y la deja girar. La ovilladora tira del hilo y lo enrolla en forma de ovillo o cake con extracción central. Son un tándem: una deshace y la otra construye.

Puedes usar cada una por separado, pero la experiencia cambia bastante. Si usas una ovilladora sin devanadora, necesitas que alguien te sujete la madeja o improvisar con una silla, un par de rodillas o cualquier soporte casero. Funciona, pero es más lento, más incómodo y el hilo tiende a enredarse. Si usas una devanadora sin ovilladora, puedes ovillar a mano tirando del hilo desde la devanadora. Es más cómodo que no tener nada, porque al menos la madeja gira libre y el hilo sale sin trabas.

Pero juntas es donde de verdad ahorras tiempo. Con el tándem devanadora + ovilladora, una madeja de grosor DK se convierte en un ovillo perfecto en tres o cuatro minutos. A mano, el mismo proceso puede llevarte quince o veinte minutos, y con hilos finos como fingering o lace, la diferencia puede ser aún mayor.

En Garmon Yarns trabajamos con ovilladoras y devanadoras pensadas para uso doméstico. Si buscas una ovilladora para empezar, la Ovilladora de Opry es una opción funcional y compacta, ideal si estás empezando o tienes poco espacio. Y si prefieres un acabado en madera con más estabilidad, la Ovilladora de Madera con Base de Scheepjes, disponible en madera de haya y de palisandro, ofrece un giro muy suave y una sujeción sólida a la mesa. En las próximas semanas también incorporaremos a la tienda nuestras propias devanadoras de la marca Garmon, diseñadas para complementar estas ovilladoras.

¿Cuándo necesitas realmente una devanadora de lana manual?

No todo el hilo viene en madeja. La mayoría de las marcas comerciales (Gazzal, YarnArt, DROPS, Scheepjes, Rico Design, Gründl, entre otras) venden su hilo ya presentado en ovillo, listo para tejer. Si compras sobre todo este tipo de hilo, puede que no necesites una devanadora en absoluto.

La devanadora de lana manual se vuelve necesaria cuando trabajas con hilo que viene en madeja. Este formato es muy habitual en lanas teñidas a mano, fibras artesanales, mohair de alta gama, alpacas o seda, y en algunas líneas premium de marcas europeas. La madeja permite que el hilo repose sin tensión durante el teñido, lo que favorece una absorción del color más uniforme. Pero tiene una particularidad importante: no se puede tejer directamente desde la madeja. Si lo intentas, lo más probable es que acabes con un enredo considerable.

También es útil si reutilizas hilo de prendas deshechas, si compras lana al peso o si necesitas reorganizar restos de ovillos que han perdido su forma. En estos casos, la devanadora ofrece un soporte estable que facilita el proceso de rebobinado.

¿Cómo elegir una buena devanadora de lana manual?

Lo primero es la estabilidad. Una devanadora que se mueve o se suelta de la mesa mientras giras convierte el devanado en una tarea frustrante. Busca un sistema de fijación con tornillo de sujeción firme, que agarre bien superficies de distintos grosores. Las devanadoras de madera suelen ofrecer un tacto más agradable y menos riesgo de enganchar el hilo, pero las metálicas también funcionan bien si están bien acabadas.

El segundo punto es el ajuste de diámetro. Las clavijas o varillas deben poder abrirse y cerrarse para adaptarse a madejas de diferentes tamaños. Si trabajas con hilos finos y madejas pequeñas, pero también con lanas gruesas en madejas grandes, necesitas un rango de apertura suficiente.

El tercer factor es el espacio. Las devanadoras tipo paraguas se pliegan cuando no se usan y ocupan poco al guardarlas. Esto es importante si trabajas en una mesa compartida o si no tienes un rincón fijo para tus labores. Poder montar y desmontar en un par de minutos marca una diferencia real en el día a día.

Por último, piensa en la frecuencia de uso. Si compras una o dos madejas al año, quizá puedas resolver el ovillado con un poco de paciencia y un respaldo de silla. Pero si compras madejas con regularidad, la inversión en una devanadora se amortiza rápidamente en tiempo y en comodidad.

¿Cómo se usa una devanadora de lana manual paso a paso?

El proceso es sencillo, pero tiene sus detalles. Lo primero es fijar la devanadora al borde de una mesa estable con el tornillo de sujeción. Después, despliega las varillas y ajusta el diámetro a la madeja que vayas a usar. Abre la madeja, retira los hilos de seguridad que la mantienen atada (suelen ser uno o dos lazos de hilo fino anudado) y colócala alrededor de las varillas de la devanadora. Asegúrate de que no haya cruces ni torsiones en la madeja antes de empezar.

Localiza uno de los extremos del hilo. Si vas a usar una ovilladora, pasa ese extremo por la guía de la ovilladora y engancha la hebra en la ranura del cono. Empieza a girar la manivela de la ovilladora con ritmo constante. La devanadora girará sola, alimentando el hilo de forma fluida. Si no tienes ovilladora, simplemente tira del extremo del hilo con la mano y ve formando el ovillo enrollándolo manualmente.

La clave está en mantener una tensión suave y constante. No tires demasiado fuerte ni vayas demasiado rápido, especialmente con hilos delicados como el mohair o las mezclas con seda. Si notas que el hilo se traba o se cruza, para, localiza el punto del problema y resuélvelo antes de seguir. Forzar el giro con un cruce en la madeja es la forma más rápida de crear un nudo que después cuesta mucho deshacer.

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¿Qué tipo de hilo se beneficia más de un buen devanado?

Los hilos que más agradecen una preparación cuidada con devanadora son los que vienen en madeja y tienen composiciones delicadas. Las lanas teñidas a mano, las fibras con halo (como el mohair o la alpaca brushed), los hilos de seda o las mezclas con cashmere son especialmente sensibles a los tirones y a la tensión irregular. Con una devanadora, el hilo pasa de la madeja al ovillo sin sufrir, conservando su textura y su torsión original.

Los algodones y linos, al tener menos elasticidad, también se benefician de un devanado uniforme. Si los enrollas a mano con tensión desigual, pueden retorcerse o compactarse en exceso, lo que luego dificulta el tejido. Una devanadora de lana manual ayuda a que la fibra se comporte de forma predecible desde la primera vuelta.

En cambio, los hilos que ya vienen en ovillo de fábrica (la mayoría de los que encontrarás en nuestra tienda, de marcas como Gazzal, DROPS, Scheepjes o Rico Design) no necesitan devanarse. Están listos para tejer directamente.

Errores comunes al usar una devanadora

El error más frecuente es no retirar todos los hilos de seguridad de la madeja antes de empezar. Si queda uno atado, el hilo se frenará en algún punto del giro y se formará un nudo. Comprueba siempre que la madeja está completamente suelta antes de colocarla en la devanadora.

Otro error habitual es ajustar mal el diámetro. Si las varillas quedan demasiado abiertas, la madeja cuelga floja y puede salirse. Si quedan demasiado cerradas, el hilo estará excesivamente tenso y al girar rápido puede engancharse en las clavijas.

La velocidad también importa. Con hilos resistentes como un algodón mercerizado puedes ir a buen ritmo. Pero con hilos finos, texturizados o con pelo (mohair, angora, bouclé), es mejor ir más despacio y mantener el hilo ligeramente guiado con la mano para evitar que se enrede en las varillas o en sí mismo.

¿Merece la pena invertir en una devanadora si ya tengo ovilladora?

Si ya tienes una ovilladora y compras hilo en madeja con cierta frecuencia, la devanadora es el complemento que te falta. Es la pieza que convierte un proceso incómodo en algo rápido y agradable. Sin ella, necesitas a alguien que te sujete la madeja o un soporte improvisado que nunca funciona del todo bien.

Piensa en ello como una inversión en comodidad y en protección del material. Una madeja mal sujeta que se enreda no solo te hace perder tiempo: puede dañar fibras delicadas, crear nudos que obligan a cortar y desperdiciar hilo. La devanadora previene todo eso de forma sencilla.

En Garmon Yarns estamos incorporando nuestras propias devanadoras de la marca Garmon, que estarán disponibles en las próximas semanas. Si mientras tanto necesitas preparar madejas, recuerda que con cualquiera de nuestras ovilladoras ya puedes dar el primer paso. Y si tienes dudas sobre qué herramienta funciona mejor con tu forma de tejer, escríbenos: estamos a un mensaje de distancia.

Preguntas frecuentes sobre la devanadora de lana manual

¿Cuál es la diferencia entre una devanadora y una ovilladora?

Son dos herramientas distintas que trabajan en equipo. La devanadora (también llamada swift en inglés) sujeta la madeja abierta y la deja girar libremente mientras el hilo se desenrolla. La ovilladora (ball winder) tira del hilo y lo enrolla formando un ovillo compacto con extracción central. La devanadora no enrolla nada por sí sola: su función es mantener la madeja en tensión y sin enredos. Juntas, permiten convertir una madeja en un ovillo perfecto en pocos minutos.

¿Puedo usar una devanadora de lana manual sin ovilladora?

Sí. Si colocas la madeja en la devanadora, puedes tirar del hilo con la mano e ir formando el ovillo manualmente o incluso puedes tejer directamente. La ventaja frente a no tener devanadora es enorme: la madeja gira libre y el hilo sale sin trabas ni enredos. El proceso es más lento que con una ovilladora, pero mucho más cómodo y controlado que intentar devanar sin ningún soporte. Es una buena opción si compras madejas de forma ocasional y no quieres invertir en las dos herramientas a la vez.

¿Es necesario devanar una madeja antes de tejer?

Sí, siempre. Una madeja no está diseñada para tejer directamente desde ella. Si intentas tirar del hilo sin convertirla antes en ovillo, se formará un enredo difícil de deshacer. El formato de madeja existe porque permite que el hilo descanse sin tensión durante procesos como el teñido, lo que favorece una absorción del color más uniforme. Pero antes de empezar cualquier proyecto, necesitas transformarla en ovillo usando una devanadora, una ovilladora o haciéndolo a mano.

¿Qué tipo de devanadora es mejor: de madera o de metal?

Ambas funcionan bien si están bien fabricadas. Las devanadoras de madera (generalmente de abedul o bambú) ofrecen una superficie más suave al tacto, son menos propensas a enganchar hilos delicados y suelen tener una estética más cuidada. Las de metal tienden a ser más ligeras, económicas y resistentes a largo plazo. Lo más importante en ambos casos es que el sistema de sujeción a la mesa sea firme, que las varillas se ajusten bien al diámetro de la madeja y que el giro sea fluido y sin fricciones.

¿Cuánto cuesta una devanadora de lana manual y dónde comprarla?

El rango de precios varía según el material y la marca. Las devanadoras básicas de metal se encuentran a partir de unos 25 €, mientras que las de madera de marcas reconocidas como KnitPro, ChiaoGoo o Scheepjes pueden situarse entre 80 € y 120 €. En Garmon Yarns estamos incorporando próximamente devanadoras de nuestra propia marca Garmon, que serán de metal y plástico y a un precio ajustado para que devanar correctamente tus madejas no sea un problema de precio. Si mientras tanto necesitas preparar tus madejas, en nuestra sección de ovilladoras y devanadoras encontrarás herramientas que te ayudarán a empezar.

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1 Comentario

Juani

Me encanta las madejas teñidas a mano, tienen unos colores precisos, pero me parece un engorro tener que usar una devanadora. Pero bueno, es el peaje a pagar por tener hilos cn colore tan bien elegidos.

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